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domingo, 18 de mayo de 2008

The Chronicles of Narnia - Prince Caspian. Menos de lo esperado


Hace un año los hermanos Pevensie vivieron la aventura más grande de sus vidas en una tierra mágica llamada Narnia, cuando al fin pueden volver a tan añorado lugar se dan cuenta que todo ha cambiado y en ésta ocasión deben enfrentar a nuevos enemigos, Los Telmarinos que, aunque no tan mágicos como la Bruja Blanca, se han adueñado de aquellas tierras en donde el poderoso Aslan rugió por última vez.

"Pueden encontrar Narnia un lugar más salvaje del que recuerdan" Trumpkin

Hace casi tres años atrás pude disfrutar de "The Chronicles of Narnia. The Lion, the Witch and the Wardrobe", siendo justo puedo decir que dicha película tenía (y tiene) un encanto que me provoca verla cada vez que puedo ¡lo acepto me encanta y he leido el libro de C.S. Lewis y me encanta también!; aunque siempre dije que estaba por debajo de la magistral trilogía de "The Lord Of The Rings" opino que supo pararse muy bien y hasta le encontré mucho más gusto que a la saga de "Harry Potter".

Su combinación entre fantasía y ciertas analogías cristianas (lo cual siempre ha provocado más de alguna discusión) me resultaron agradables y atractivas; debido a dicha impresión esperé con muchas ansias el momento de una secuela y al final se dio... "The Chronicles of Narnia. Prince Caspian" es el más reciente de los 'blockbusters' del verano norteamericano y, aunque, desde el momento que empezó a desarrollarse generó muy buenas expectativas no fue, a fin de cuentas, lo que muchos esperábamos.

La adaptación como tal no es mala y el guión tiende a ser dinámico, pero en ésta oportunidad el director Andrew Adamson, creo, que se tomó algo más de libertades que con la primera entrega y puso su buen trozo de ideas que lastimosamente en algún momento le fallaron; como en el anterior film, Adamson, alargó situaciones dándoles más tiempo pero no profundidad provocando que se vuelvan, en algunos casos, innecesarias.

Una de las cosas que, sin ser rudo, no se le puede perdonar a éste director es el descaro y atrevimiento de hacer un 'copy/paste' (copiar-pegar) de una secuencia tan importante como lo es la batalla campal ya que sin ser detallista cualquiera puede sentir que es exactamente la misma que en "The Lion, the Witch and the Wardrobe"
(solo que con más detalles y diferente fondo), pero, sin querer tiene su mérito al presentar una nueva estrategia generada por el mismo príncipe Caspian.

Es obvio que muchos de los elementos utilizados en la película se parezcan a otras producciones de la misma rama (como por ejemplo la utilización de árboles vivientes, enanos o grifos) o las referencias a los hechos del pasado (como también se da en el libro) pero al menos en éste sentido se puede percibir un aire de nostalgia y de grandeza al recordar muchos detalles de la historia anterior (aunque mal por los espectadores que nunca han visto o leído "The Lion, the Witch and the Wardrobe").

Hay cosas rescatables como el buen humor y los oportunos diálogos de varios de los personajes, especialmente de parte de Reepicheep (el ratón muy al estilo del Gato con Botas de "Shrek") quien regala muy buenos momentos tanto a chicos como adultos o la desconfianza e incredulidad de la que hace gala Peter Dinklage como Trumpkin (cosa que ciertamente no es semejante a como el libro cuenta). Entrando de lleno en éste apartado es de señalar que las interpretaciones de William Moseley (Peter, quien demustra un poco más de versatilidad especialmente en la batalla), Anna Popplewell (una Susan un poco más apática), Skandar Keynes (el Edmund más reservado y analítico) y de Georgie Henley (la encantadora Lucy) son las esperadas sin mayores cambios, aunque siendo un poco parcial, la actuación de la pequeña Henley es la que a mi gusto sobresale más que los demás tal como lo hizo en la primera entrega.


Por su parte Ben Barnes (Caspian) me ha parecido la más desacertada elección para encarnar a un personaje que en el papel es mucho más joven, aparte de tener una 'habilidad' histriónica limitada, sin carisma, sin impacto, parece ser que su "cara bonita" es lo único que buscaron para atraer a cierto sector del público (lo siento féminas, pero así es), error parecido al de George Lucas al dejar un enorme papel como el de Anakin Skywalker en manos de uno de los tipos más patéticos del cine (Hayden Christensen). Presumo que se eligió a un protagonista con más años para que lidiara con Peter sobre la toma de decisiones y mostrar competitividad entre ambos y para tratar de enfocar la atención en una evidente 'subhistoria de amor' entre Caspian y Susan...

Sin más, los antagonístas en ésta oportunidad están por debajo de la excelente Bruja Blanca de la carismática Tilda Swinton, Sergio Castellitto (Rey Miraz) no emana toda el aura que un enemigo debe tener y su mejor momento es el 'choque de espadas' entre él y Peter; por su lado es bueno ver a Damián Alcázar (Lord Sopespian) que, aunque con un personaje de bajo perfil demuestra que si tuviera mayores oportunidades daría mucho de qué hablar en Hollywood como lo ha hecho en su natal México tanto en telenovelas como en películas.

En el apartado visual, es una lástima que muchos de los efectos especiales utilizados (en general) no superaran los de la primera película, incluso muchos de ellos se ven falsos a la hora de la verdad (edificios o criaturas), se ven muy sobrepuestos, aun Aslan; otros mantiene la calidad y otros (muy pocos) pasan desapercibidos; los escenarios son muy buenos en especial los montañosos y los de playa, son respetables... pero ironicamente... hacen ver como que Narnia es mucho más reducida de lo que nos dejó plasmada "The Lion, the Witch and the Wardrobe".

"The Chronicles of Narnia. Prince Caspian" es una secuela más, sin mayor profundidad y que quiere presentarse un poco más madura u oscura, no negaré en absoluto que es realmente entretenida y con guiños que le dan cierta escencia pero para varios de los seguidores de la literatura de C. S. Lewis y otros más (como en mi caso particular) no sorprende y no lleva la saga a un nuevo nivel... arribando inexorablemente al punto de decir que la fantasía comienza a desvanecerse, ya sea por la intrusión de más 'humanos' en Narnia, la tardía y poca presencia del gran Aslan o porque Adamson pensó que al hacer algo más pretencioso resultaría mejor y más rentable.